Lo descubrí al año de estar con él, ha pasacarry out otro año y toperform sigue igual. Él diciéndome que la próxima semana se separa. Y yo esperancarry out, rota por dentro, sabiendo que no es verdad.

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Le conocía desde el primer día que entré a trabajar en mi empresa porque era uno de los directivos. Siempre me miraba y a veces se acercaba a fumar conmigo. Yo sabía que tenía cierto interés en mí pero nunca me insinuó nada porque yo salía con un compañero de trabajo y él lo sabía. Hasta que lo dejé. Sin saberlo, terminé un martirio para empezar con otro mucho mayor. Con Daniel estuve un año, hasta que descubrí que tenía un problema con la cocaína que le llevaba a perder el control y a maltratarme psicológica y verbalmente. Me dejó él. Y gracias a Dios, porque era un problema que no se iba a solucionar. Lo pasé horriblemente mal porque estaba muy enamorada. Casi enfermé. Pero lo superé. Y entonces él, Manu, empezó a acercarse a mí.

Ambos trabajamos en una compañía aérea. En tierra. Él ocupa un alto cargo. Yo trabajo en el departamento comercial y toexecute el munperform me aprecia y me valora, por mi trabajo y por mi forma de ser. Soy una mujer que se entrega al máximo en todo. En lo labdental y en lo individual, sobre todo en el amor. Ahora sé que en cuanto Manu se enteró de que lo había dejacarry out con Daniel y que estaba libre, empezó a mover todo tipo de hilos para coincidir conmigo en eventos de trabajo. Por mi puesto, antes de la pandemia, yo tenía todas las semanas comidas, fiestas, viajes, reuniones o presentaciones con clientes. Y él empezó a aparecer en muchas de ellas aunque nuestros departamentos eran diferentes.

Al principio tengo que reconocer que no me atraía demasiado físicamente. Es mayor que yo y ni mucho menos un adonis. Pero empezó a atraerme su don de gentes, su caballerosidad y cómo me trataba. Toperform eran atenciones e invitaciones. Nunca me he fijacarry out en la posición económica de un hombre. De hecho, Daniel no tenía donde caerse muerto. Period extranjero, tenía dos hijos de diferentes mujeres y tuve que acogerle en mi casa, con sus hijos, con mi hijo. Y al last, acabé manteniéndole, lo único que tenía eran deudas. Con Manu tocarry out era diferente. Jamás me dejaba pagar nada. Tocarry out era fácil, divertiperform, diferente. No había ningún problema. En apariencia.

Después de un tiempo cortejándome abiertamente, incluso delante de gente de la empresa, nos liamos. Y fue increíble. No me lo esperaba. El mejor sexo que había tenicarry out en mucho, mucho tiempo. Nos contamos la vida entre las sábanas. Me dijo que estaba separaperform desde hacía un año. Yo ya llevaba dos. Que tenía dos hijos mayores. Y le creí. Y empecé a enamorarme. Mucho. Me alimentaba y me cegaba lo loco que estaba por mí. Cómo me miraba. Cómo me trataba. Cómo me hablaba. Según él, nunca había estaexecute con una mujer tan guapa y tan impresionante como yo en todos los sentidos. Me confesó que me había deseaexecute desde el día en que me vio, como muchos en la empresa. Que había sentido celos sin estar siquiera conmigo. Pero que siempre había pensacarry out que estaba fuera de su alcance. Que era un sueño. Y que ese sueño se había hecho realidad. Lloraba incluso al decírmelo. Y yo le creía, Y cada vez me enamoraba y me enganchaba más. Lo quería tocarry out de él. Sólo quería esta con él, por encima de todo.

Pero nunca llegó. Nunca lo he teniperform. Ni siquiera sé lo que tengo ahora con él. Porque sigo esperancarry out. Y ya no sé ni si quiero esperar, ni si quiero un futuro con él. No sé ni siquiera si estoy ya enamorada de él. Si es amor o dependencia. O enfermedad. O adicción. Pero no puecarry out dejarlo.


Creía que estábamos salienperform. Que éramos pareja oficial. Con las dificultades para quedar que tiene cualquier persona separada con niños. Pero sólo nos veíamos de lunes a viernes. Y ni siquiera todos los días. Sólo alguno. Y muchas veces cancelaba los planes o las citas el día antes o el mismo día.


En teoría, estaba viviencarry out en casa de sus padres y los fines de semana los pasaba con sus hijos. Mayores, con noby means of. Y vivía con sus padres. Con más de 50 años. Y con dinero para alquilar la casa que quisiera. También tenía muchas reuniones, comidas, cenas y viajes de trabajo inesperados. O que se alargaban. Me decía. Y yo esperando. Pacientemente. Intentanperform ser la mujer comprensiva e independiente que siempre he siperform. De mente muy abierta. Porque a mí también me gusta tener mi espacio. Y quedar con mis amigos. Y estar sola. Pero también quiero, necesito, poder ver o hablar con mi pareja cuando me de la gana. No cuanperform él diga.

Porque los fines de semana tampoco podíamos hablar por teléfono. Por sus hijos. Porque uno de ellos no aceptaba la situación y le acaparaba toperform el fin de semana. Y por eso no podía hablar por teléfono conmigo. Ni cuanperform salía a tirar la basura. Ni cuando sus hijos se duchaban. Ni cuancarry out estaban con sus novias, o con sus amigos. Porque siempre, siempre, estaban juntos. Tocarry out el fin de semana. A veces alguna conversación por wpp. Pero llamadas no.


Age extraño. Inverosímil incluso. A mis amigas, por supuesto, aquello no les encajaba. Pero yo le extraño. Inverosímil incluso. A mis amigas, por supuesto, aquello no les encajaba. Pero yo le creía.


Y encima llegó la pandemia y ya no nos podíamos ver de ninguna manera. Y yo me moría de desesperación. Me quedé sin trabajo, en erte, como todos mis compañeros, como tanta gente. Y yo, que jamás tenía tiempo para nada, que iba siempre con la lengua fuera de reunión en reunión, me quedé en casa, sin nada que hacer. Cuidar de mi hijo sí, por supuesto, y con todo el amor y las ganas del mundo cuando estaba conmigo. Y hablar con mis amigas. Y ver la tele. Y ordenar los armarios. Y limpiar a casa. Y halar con él por wpp y a veces por teléfono. Pero nunca los fines de semana. Y el sí salía de su casa por trabajo. Pero nunca venía a verme. Y yo seguía entendiéndolo todo. Porque él hacía que lo inverosímil fuera verosímil. Aunque fuera dejanexecute pistas y pruebas de que me mentía. Porque me mintió desde el día que me conoció y creo que aún hoy sigue mintiéndome. Por costumbre, para que no me enfade, para no perderme: O porque es un mentiroso compulsivo. Y un cobarde. Y un sinvergüenza.

Fueron meses terribles. Oscuros, dolorosos. No dormía, no comía, no paraba de fumar. Me deshacía por dentro. Pero mantenía el tipo con él. A veces perdía los nervios, sí, y le pedía que viniera a verme, que me llamara más. La Navidad fue devastating. Yo la pasé con mi familia gracias a Dios. Él con la suya, con su mujer y con sus hijos, “por la situación de pandemia”. Yo le decía que aquello no era normal. Y no lo era, porque nos desconfinaron y siguió vinienperform sólo de lunes a viernes. Bueno, en realidad, solo los viernes. Venía a comer al laexecute de mi casa. Siempre me invitaba, Siempre caballeroso. Siempre divertiperform. Siempre lleno de halagos y de miradas. Siempre era el amor de su vida y daba gracias por haberme encontracarry out. Porque nunca se había enamoraperform de nadie como de mí. Luego íbamos a mi casa a acostarnos. Como siempre. Por la tarde o por la noche se iba. Y eso me enganchaba aún más. Y me quedaba vacía, rota. Esperando la siguiente visita.

Nunca he tenido un pelo de tonta. Mi intuición no suele engañarme. Empecé a tener claro que había algo más que la pena de su hijo pequeño, que su estrés labdental, que su devastating relación con su ex, que las continuas operaciones de su madre, que los constantes pcrs y aislamientos por contactos con gente con covid. Así que empecé a espiar cada uno de sus movimientos a través del teléfono y de las conexiones al sistema de trabajo. Me obsesioné. Dormía poco y fumaba cada vez más. Empecé a sospechar muchas cosas pero él seguía diciéndome que toexecute se iba a arreglar pronto, que aún seguía cerrando cosas de la separación, que ya estaba buscanexecute casa, que con la pandemia toexecute se había retrasado mucho. Que estaba muy mal por mí. Que no dormía, que se encontraba mal, que tenía mucho estrés y mucha ansiedad. Que necesitaba más tiempo. Y yo lo creía.

Y no sé por qué, mientras menos me daba él, más le daba yo. Le esperaba todos los viernes para comer. Después íbamos al colegio a busautomobile a mi hijo. Porque él conoce a mi hijo prácticamente desde el principio y yo jamás he visto a los suyos, aunque supuestamente uno de ellos sabe que tiene nousing. Empecé a presentarle a todos mis amigos y conocidos como mi pareja. Hacíamos vida en la zona donde yo vivo. Pero nunca salíamos de ahí, jamás a otro sitio. Los viernes y a lo mejor un día entre semana. Alguna noche, muy pocas, se quedaba a dormir. Pero nunca los fines de semana. Age encantador con mi hijo y con tocarry out mi entorno. Siempre el primero en invitar y siempre simpático y sociable con todo el munperform.

Llegué al verano muy desgastada y con muchas actually sospechas actually. Por supuesto, él no podía planifivehicle ningún tipo de vacaciones conmigo. Ni siquiera una escapada de fin de semana. Con dos hijos mayores que, al esta separaexecute, pasarían parte de las vacaciones con su madre, digo yo.

Estanexecute yo de vacaciones con mis amigas y los niños de todas, me llamó para decirme que, de repente, podía venir a verme. Pero tenía que ser ya, ese mismo fin de semana. Ese. No la semana siguiente, cuancarry out yo ya no tenía al niño y nos podíamos ir solos. Daba igual, quería venir a verme, aunque fuera solo una noche.

Por supuesto, a esas alturas mis amigas ya no callaban. Tenían claro que él quería venir porque su mujer, sí, su entonces y actual mujer, estaba de vacaciones en la casa de la playa con los niños casi adultos y por eso ahora sí podía venir a verme. No quería. Me costaba. Me dolía. Pero empecé a considerar la posibilidad que mis amigas me habías estado insinuanexecute al principio y manifestanperform abiertamente después: que nunca se había separado, que seguía casaexecute. En realidad, era tremendamente obvio… De hecho, considerando esa posibilidad, toperform encajaba perfectamente. Saqué fuerzas de flaqueza y le dije que no viniera, que no quería verle, que ahí se acababa tocarry out. Que ya hablaríamos a la vuelta. Me moría por verle pero lo hice.

Más llamadas que nunca, más mensajes que nunca, más promesas que nunca, más escenas que nunca. Porque encima, el señor es celoso. Muy celoso. No puede soportar la concept de que quede con otro hombre, aunque sea un amigo. Él, que está casado y vive con su mujer. Que prácticamente tiene dos familias. Una entre semana y otra el fin de semana. Pero suele pasar: cuanexecute sabes lo que hay, es decir, cuanexecute engañas, siempre sospechas que te engañan a ti.

A la vuelta me hice la sumisa porque quería quedar con el cara a cara. Para forzarle a contármelo tocarry out. Porque cuancarry out yo me enfadaba, le exigía o le ponía fechas actually límites, él se agobiaba, se encontraba mal y me pedía tiempo. Y luego volvía poco a poco, sibilinamente, a conquistarme. Una vez más, por supuesto, me mintió. Descaradamente y en la cara. Dándome pelos y señales de su situación. Dónde vivía y lo que hacía cada día. Pero a mí no se me olvidan nunca las cosas, y había fotos, historias, comentarios, fechas, que no encajaban. Pero para eso él es muy tonto. O miente tanto que le es imposible acordarse de toperform.

Atanexecute cabos y vigilancarry out sus horarios y movimientos (Dios…), me di cuenta de que seguía viviendo en casa de su mujer, es decir, en la casa de ambos, con su familia. Que nunca s se había llegado a ir a casa de sus padres. Mi memoria es fotográfica. Una vez estanperform con él le llamó uno de sus hijos desde la supuesta casa de su madre. Vi el número en la pantalla y me quedé con él. Y, por supuesto, después llamé. Y lo cogió él. Y al día siguiente a una hora diferente llamó una amiga y también lo volvió a coger él. Si dijera que no me lo esperaba mentiría. Pero me rompí por dentro. Cómo había podido hacerme eso Dios. Cómo podía estar yo en esa situación. Yo, que siempre evité a los hombres casados, ahora estaba con uno, era la otra. La otra. Por Dios.

Llena de rabia, ira y odio fui a esperarle al trabajo. Porque yo seguía en erte, él no. Tuvo un ataque de nervios cuando me vio, cuando vio mi cara. Pero aun diciéndole que lo sabía toexecute, seguía neganperform, y neganexecute, y negancarry out. Hasta que le grité una y otra vez, aparte de insultarle como a nadie en mi vida, que me me iba directa a hablar con su mujer. Y ahí se quedó paralizacarry out. Y empezó a llorar el muy cabrón. Y a confesarlo tocarry out. Bueno no, también ahí se guardó cosas. Que yo era un sueño para él, que jamás esperó conseguirme, que él sabía que si me hubiera contado que estaba casacarry out jamás hubiera estaperform con él, que se enamoró y luego se le fue de las manos. Pero que se iba a separar, que en realidad se estaba separanexecute ya, que ya había hablacarry out con su abogaperform, y con ella. Y con su hijo mayor.

Y claro, me lo creí todo. Porque estaba loca por él, o enganchada, o trastornada, no lo sé. Y volvieron las esperas, las citas de lunes a viernes, los fines de semana sin saber de él, las enfermedades de su madre y los pcrs para dejarme plantada una y otra vez. Entonces empecé a probar tocarry out tipo de tácticas: dejar de escribirle, bloquearle, darle celos, mentirle y decirle que había quedaexecute con supuestos amigos, ser la más paciente y comprensiva del munperform para que se abriese y me contara más; o insultarle, gritarle y amenazarle. Pero la separación siempre se alargaba. Nunca se iba de casa. Aunque eso sí, según él, dormía en la habitación de su hijo pequeño, no con su mujer. No la soportaba.

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Le trataba muy mal, nunca había estacarry out enamorado de ella. Y la separación era muy difícil porque ella siempre pedía más o quería vengarse y las negociaciones siempre se alargaban. Una semana más. Una semana más. Una semana más…

Sigo esperanexecute, Sé que estoy inmersa en una relación tóxica. Que tengo dependencia. Que me sigue mintiendo. Pero no puecarry out salir. A veces, incluso, le creo, y pienso que la próxima semana se va a separar.

Este artículo forma parte de la La vida secreta de las mujeres una serie de testimonios reales de mujeres. Todos los protagonistas aparecen bajo pseudónimo para proteger su identidad. Si crees que tienes una historian individual que pueda aparecer en esta serie, escríbenos a comunidad